Paintball Sevilla: Mi primera vez y no la última.

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Paintball Sevilla: Mi primera vez y no la última.

Nunca se me olvidará el día que echamos en el paintball Sevilla, fue genial. Entre otras cosas porque íbamos nuestro grupo de amigos de toda la vida de celebración. No era una celebración cualquiera, se traba de la despedida de soltero de uno de nuestros amigos, para más inri del primero en casarse de la pandilla.

Como somos unos gamberros decidimos darle una sorpresa y llevarle al paintball Sevilla a celebrarlo. Parece una locura y efectivamente, lo es, aquello fue un cachondeo total. Aunque debíamos llevar todos unos monos protectores de los balazos de pintura al novio le pusimos unas florecillas blancas en el pelo con un velo, primero por cachondearnos de él y segundo era facilísimo encontrarlo en mitad del campo y de las trincheras que tienen montadas en el paintball Sevilla.

Como ya se sabe, los balazos en ocasiones duelen, al fin y al cabo las bolas de pintura salen a presión de las pistolas, pues fue muy gracioso cuando una ellas alcanzó al novio y éste se puso a gritar. Cuando acabamos la partida del paintball Sevilla y nos quitamos los trajes, el novio tenía un morado del quince, menos mal que aún quedaban días para la boda y menos mal también que era en una zona poco visible. Nosotros empezamos a cachondearnos del novio, diciéndole que le íbamos a contar a su mujer que eso se lo había hecho la stripper que habíamos contratado, y fruto de una noche de lujuria y desenfreno. El chaval empezó a agobiarse y al final tuvimos hasta que calmarlo y asegurarle que estábamos de broma.

La verdad es que en el paintball Sevilla echamos muy buen día yo tengo un recuerdo estupendo de aquello. Nosotros nos lo pasamos bomba pero los trabajadores del paintball igual, sobre todo el lote de reír que se dieron cuando vieron al novio con el velo y la pistola, una imagen inolvidable para cualquiera. A demás como echamos el día entero allí nos hicimos buenas migas con ellos. Comimos bastante bien para ser aquello un bar de paintball. Luego llegamos guarrisimos a casa de sudar y un podo de la pintura también que se había colado por algún hueco pero en definitiva fue un día de escándalo.

 

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